
ME GUSTARÍA SER LAGARTIJA
Recuerdo soleados tiempos de ocio de mi niñez dedicados a perseguir a las simpáticas lagartijas. Éstas, atisbando el inminente peligro, ágiles y raudas corrían a sus escondrijos pedregosos. A pesar de todo, el inquieto rabo de más de una quedaba atrapado en nuestros malévolos y atrevidos dedos infantiles.
Años más tarde, con mis estudios sobre los saurios, los remordimientos por mis infantiles actitudes “asesinas” y poco ecológicas se disiparon al conocer que estos entrañables bichitos poseen una totipotencia parcial, es decir, pueden regenerar su grácil rabo perdido.
Pierden algo de su cuerpo, el rabo, para poder seguir viviendo. Es como un atraco a mano armada: ¿“El rabo o la vida”?. Y su instinto de supervivencia elige la vida.
Ahora que estamos en tiempo de reflexión, camino hacia la Pascua, la VIDA con mayúsculas, los humanos tendríamos que desembarazarnos de todos esos “rabos” que nos impiden vivir con plenitud.
Los “rabos” de:
- nuestro egocentrismo, (yo, yo, yo y después YO);
- de nuestras ansias de poder, (estar por encima de los demás, imponer nuestras ideas, nuestra forma de actuar, de nuestra insaciable prepotencia como padres, como educadores, como amigos…);
- de nuestra avaricia por tener (poseer más cosas, centrar nuestra existencia en el dinero (€urocentrismo), gastar nuestra existencia en amontonar bienes, conseguir prebendas…)
Perder estos metafóricos “rabos” para que con la llegada de la Pascua, aparezca con plenitud nuestras ansias de SER
- SER más honrados,
- SER más serviciales
- SER más trabajadores
- SER más cercanos a los demás
- SER más amables
- SER más justos
- SER más humanos
- SER …
- SER auténticos testigos de Jesús, servidores del Reino de la VIDA.
Por eso, en este tiempo de preparación a la Resurrección,
“ME GUSTARÍA SER LAGARTIJA”
Marzo 2005
José Plata Asensio
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